Por: Julio Carreras (h)
Una peligrosa trampa jurídica se cierne sobre los lectores de internet. Es una programación de los sistemas operativos que pretende imponerse desde los magnates mundiales de prensa, para filtrar la información.
Un golpe de efecto espectacular para sustentarla fue dado hace unos días con la condena de Google por haber reproducido sin autorización noticias de dos diarios de internet. Google ha sido condenado con multas millonarias por un tribunal belga, tras la denuncia de los dos gigantes informativos del país "Le Soir" y "La Libre Belgique". Se trata de un castigo "ejemplar" por haber reproducido información de ambos diarios "sin permiso explícito de las compañías editoras".
Ahora, los magnates internacionales de la información anunciaron que preparan un dispositivo técnico "que permitirá a los motores de búsqueda por internet identificar las condiciones de uso de contenidos sujetos a derechos de autor".
¿Qué significa, en la práctica? Que de ese momento en más, podrían imponerse sistemas que impidan copiar información publicada en diarios o revistas de internet para su reproducción en otros medios alternativos.
"Se trata de evitar conflictos futuros entre los motores de búsqueda y editores de periódicos, revistas y libros", aseguran los miembros de la Asociación Mundial de Periódicos (AMP), el Consejo Europeo de Editores (EPC), la Asociación Internacional de Editores (IPA) y la Asociación Europea de Periódicos (ENPA).
El nuevo dispositivo, bautizado Protocolo Automatizado de Acceso a Contenidos (ACAP), "funcionará como un marco para que los editores expresen sus políticas de derechos de autor en un lenguaje que pueda ser interpretado por los motores de búsqueda".
De hecho, este protocolo, colocará un muro delante de la información que estos magnates consideren como su "propiedad privada".
Los más perjudicados, por cierto, serán los medios y periodistas alternativos, que nos nutrimos cotidianamente de la información provista por medios internet. Bajo este protocolo -y las leyes que cada estado seguramente irá incorporando- empezaremos a correr el riesgo de que nos enjuicien, por el sólo delito de... informar.
Para poner un ejemplo: hoy un buen periodista de internet encuentra en el momento justo una información (supongamos: que un grupo de trabajadores chinos incendió un galpón de Wall Mart). La noticia, publicada media hora después de ocurrir en un medio chino, es reproducida en primicia para el mundo occidental por nuestro periodista. Pronto esta práctica habitual en los medios alternativos podría convertirse en algo penalizable. Esto es, el diario chino podrá iniciar acciones judiciales contra este periodista por haber tomado esa noticia sin su autorización.
Esto nos coloca ante una pregunta clave: la Noticia... ¿tiene dueños? La acción efectuada por ese grupo de trabajadores chinos, ¿pasa a convertirse en propiedad de una empresa periodística por el sólo hecho de haber sido ellos los primeros en fotografiarla, filmarla o consignarla en su medios informativos?
A diferencia de la creación artística, la información periodística nunca se consideró genuinamente sujeta a "derechos de autor". Salvo en el caso de los artículos editoriales, comentarios de opinión o análisis de la noticia, donde sí interviene una particular concepción del escritor. Por ello en el ámbito periodístico se consideró absolutamente legítimo reproducir información de otros medios citando las fuentes -por respeto a quien la obtuvo.
Otra ofensiva capitalista Hasta mediados del año 2.000 el mundo de internet disfrutaba de una gratificante libertad y se asemejaba en muchos aspectos a una "sociedad comunista" virtual. Pese a las amenazas insinuadas desde el momento mismo en que se popularizó la red -hacia 1996-, los poderosos no habían atenazado a los internautas en prácticamente ninguna de las telarañas jurídicas con que atormentan habitualmente a la ciudadanía común. Esto es, leyes como algunas reguladoras del agua, prohibiendo a los ciudadanos practicar un agujero en el patio de su casa pues deben proveerse obligatoriamente de las empresas que la comercializan en su región.
Leyes típicamente del capitalismo salvaje, que considera al mundo como un coto de caza, donde los más fuertes tienen derecho a reivindicar su propiedad sobre todo lo comercialmente utilizable.
Pero entonces surgió un grupo de magnates de la música grabada, en Estados Unidos, iniciando juicio por daños, perjuicios y derechos de autor a Napster. Napster era un programita inventado por un estudiante universitario, que permitía sencillamente a cualquier persona con una computadora poner a disposición de cualquier otra su colección particular de temas musicales. Es decir, como si yo dijera: "Bueno, en casa tengo centenares de discos que me parecen maravillosos, dejo mi puerta sin cerrar, y si alguien quiere venir a escuchar música, no lo impediré". El programa se convirtió en el más popular de Estados Unidos a poco de haber aparecido por internet. Pronto miles de personas pudieron acceder a una inusitada ampliación de sus discotecas, incluso hallando temas musicales que habían buscado por años sin poder obtenerlos, antes.
Esto motivó el primer escándalo de internet, impulsado por los adalides de la propiedad privada. Según ellos, Napster les estaba quitando una enormidad de clientes. Cada vez más personas preferían acudir a internet antes que a las disquerías, para conseguir su música.
Después de algunos forcejeos, incluyendo una gran repercusión mediática, las empresas ganaron: Napster fue condenado a pagar una multa millonaria e impedido de colocar su descubrimiento gratis a disposición de los usuarios de internet.
En el ínterin habían surgido emuladores de Napster -el mejor, un programita alemán, Audiogalaxy, que llegó a concitar la adhesión de millones de internautas en el mundo entero. Audiogalaxy duró aproximadamente hasta el 2002. También -pese a no ser estadounidense -terminó siendo apagado por la maquinaria demoledora del capitalismo internacional.
Los dueños de la realidad El avance de los medios de información alternativos -en un proceso dialéctico al renacimiento de los procesos revolucionarios- es hoy el principal motivo de preocupación para los pulpos tradicionales de la difusión. No tanto por una cuestión ideológica -aunque eso subyace, ciertamente- sino pura y estrictamente comercial. Estos tradicionales "propietarios" de la información -
formadora de opinión pública- comenzaron a verse gravemente amenazados en la preferencia popular por otros medios recientes. La principal razón de este cambio radica pura y casi únicamente en la cualidad de informar verazmente que ostentan los nuevos medios alternativos.
A la parafernalia exhibida por los gigantes -camarógrafos en nube sobre "el lugar de los hechos", alta tecnología, diseño espectacular- los medios alternativos, despojados de recursos, se presentaron ante la opinión pública con sus manos abiertas, desnudas de aparatosidad, pero en ellas un fulgor claro: "les estamos diciendo la verdad".
Así, cuando las grandes empresas mediáticas gritaban "Hay que invadir Iraq, pues tienen armas que pueden poner en peligro a la Comunidad Internacional", los medios alternativos afirmaban: "no hay armas de destrucción masiva en Iraq". Y no lo hacían sólo por bienintencionados, sino sobre bases sólidas de información. ¿De dónde las obtenían? Pues de internet.
Cuando los principales diarios de España dijeron sobre el horrible atentado del 11 de Marzo que había sido la ETA -secundando una odiosa jugada de Aznar para eludir su derrota en las urnas-, los medios alternativos avisaron casi al instante que esto era una falacia. Fue la primera vez que se verificó -de paso- el inmenso poder que había adquirido internet: casi únicamente en base a la información circulada por emails y medios alternativos, una multitudinaria movilización desbarató la mentira organizada desde el poder, obligando a los facinerosos a una desordenada marcha atrás.
Es esto lo que hoy se intenta evitar, desde los poderosos centros económicos que ambicionan controlar todo lo que se mueve o repta hoy por los vericuetos innumerables de la red.
La presentación del susodicho protocolo será el próximo 6 de octubre en la Feria del Libro de Francfort. Se lo lanzará oficialmente a finales de año, con un periodo de prueba previsto de hasta doce meses. Como ha dicho ejemplarmente mi amigo Héctor Schmucler, los dueños del capital saben con precisión pasmosa lo que sucederá: no porque sean visionarios, sino "porque lo tienen programado".
El presidente de la AMP, Gavin O´Reilly, adelantó que "este sistema pretende evitar completamente cualquier conflicto por derechos entre los editores y los motores de búsqueda" y aseguró que con el ACAP "se pretenden mejorar las relaciones entre unos y otros de una forma equilibrada".
Se mostró convencido de que responde a la "creciente frustración de los editores que siguen invirtiendo mucho en generar contenidos para su uso y divulgación".
El presidente de EPC, Francisco Pinto Balsemao, se mostró convencido de que ACAP "facilitará un mayor acceso a nuestros contenidos publicados, al hacerlos más accesibles a los que quieran utilizarlos y al prohibir la infracción de los derechos de autor y al proteger a los motores de búsqueda de futuros litigios".
En lenguaje común, esto significa que de ahí en adelante, es posible que las únicas "autorizadas" a difundir noticias sean las empresas que cuenten con medios tecnológicos y respaldo institucional como para abalanzarse sobre los hechos en el acto con el propósito de apropiárselos y difundirlos -o no- a gusto y piacere cuando les convenga.
Nosotros, como Diógenes ante la pregunta de Alejandro Magno ("qué necesitas de mí"), respondemos una vez más: "sólo que te apartes del sol". * Los medios alternativos no necesitamos de grandes estructuras tecnológicas para informar, ni de capitales exuberantes. Quienes practicamos esto, lo hacemos esencialmente por la convicción de que decir la verdad puede contribuir soberanamente a que los humanos vivamos en un mundo mejor. Solamente anhelamos que nos dejen seguir abrevando, sin presiones, en lo que para los periodistas de internet es "el sol": las fuentes mundiales de libre información.
* Diógenes estaba sentado una hermosa mañana de invierno en la entrada de su modestísima caverna. Pasó Alejandro Magno con su gran comitiva, desviándose pues quería conocer al famoso filósofo.
Plantándose frente a él, proclamó desde el caballo:
-Soy Alejandro, el rey. Pídeme lo que quieras y te lo concederé.
-Pues no me atajes el sol -dijo Diógenes.
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at 11:32 on October 15th, 2006
Die Herren der Wirklichkeit
Julio Carreras (h), Oktober 2006
Übersetzt von Hergen Matussik und überprüft von Fausto Giudice
http://www.tlaxcala.es/pp.asp?reference=1339&lg=de
Eine gefährliche rechtliche Falle zieht sich um die Leser im Internet zusammen.
Es handelt sich um eine Programmierung der Betriebssysteme, die die Magnaten der Weltpresse durchsetzen wollen, um Informationen zu filtern.
Ein spektakulärer Schritt in diese Richtung wurde vor einigen Tagen gemacht, als Google von einem belgischen Gericht nach der Klage von zwei Mediengiganten des Landes, den Zeitungen "Le Soir" und "La Libre Belgique" mit Geldstrafen in Millionenhöhe belegt wurde. Es handelt sich um eine exemplarische Bestrafung wegen der Reproduktion von Informationen aus den beiden Tageszeitungen "ohne ausdrückliche Genehmigung der Unternehmen, die sie herausgeben."
Jetzt haben die internationalen Medienmagnaten angekündigt, ein Programm zu entwickeln, "das es den Suchmaschinen im Internet erlaubt, die Nutzungsbedingungen von Inhalten zu erkennen, die Urheberrechten unterworfen sind."
Was bedeutet dies in der Praxis? Von diesem Moment an können Systeme durchgesetzt werden, die verhindern, daß Informationen, die in Tageszeitungen im Internet veröffentlicht sind, zur Reproduktion in alternativen Medien kopiert werden.
"Es geht darum, künftige Konflikte zwischen den Betreibern der Suchmaschinen und den Herausgebern von Zeitungen, Zeitschriften und Büchern zu vermeiden", versichern die Mitglieder der Weltassoziation der Zeitungen (AMP), der Europarat der Herausgeber (EPC), der Internationale Herausgeberverein (IPA) und die Europäische Assoziation der Zeitungen (ENPA).
Das neue Programm, Automatisiertes Protokoll zum Zugang zu Inhalten (ACAP) getauft, "wird wie ein Rahmen funktionieren, in dem die Herausgeber ihre Politik in Sachen Urheberrechte festlegen, in einer Sprache, die die Suchmaschinen lesen können."
Tatsächlich wird dieses Protokoll eine Mauer um die Informationen errichten, die von diesen Magnaten als ihr "Privateigentum" betrachtet wird.
Diejenigen, die hiervon am stärksten betroffen sein werden, sind ohne Zweifel die alternativen Medien und Journalisten, die wir in unserer täglichen Arbeit auf die Informationen angewiesen sind, die im Internet veröffentlicht werden. Nach diesem Protokoll - und nach den Gesetzen, die alle Staaten zweifellos erlassen werden - beginnen wir Gefahr zu laufen, angezeigt zu werden - nur wegen des Deliktes, zu ... informieren.
Um ein Beispiel zu geben: Ein guter Internetjournalist findet heute im rechten Moment eine Information (nehmen wir an: Eine Gruppe von chinesischen Arbeitern zündet eine Lagerhalle von Walmart an). Die Nachricht wurde eine halbe Stunde nach dem Vorfall in einem chinesischen Medium veröffentlicht und wird von unserem Journalisten unverändert für die westliche Welt reproduziert. Schon bald könnte sich diese für die alternativen Medien alltägliche Praxis in eine strafbare Handlung verwandeln. Die chinesische Zeitung könnte rechtliche Schritte gegen den Journalisten einleiten, weil er diese Nachricht ohne ihre Einwilligung weitergegeben hat.
Hier stellt sich die grundlegende Frage: Haben Nachrichten Eigentümer? Verwandeln sich die Handlungen der chinesischen Arbeiter in das Eigentum einer Zeitung, nur weil sie die erste war, die sie fotografiert, gefilmt, oder sonstwie in ihr Medium aufgenommen hat?
Im Unterschied zur künstlerischen Schöpfung wurde die journalistische niemals wirklich als "Urheberrechten unterworfen" betrachtet. Hiervon ausgenommen sind Leitartikel, Kommentare oder die Analyse von Nachrichten, in denen die spezielle Wahrnehmung des Autors eine Rolle spielt. Aus diesem Grunde wird es im journalistischen Bereich für absolut legitim gehalten, Informationen aus anderen Medien widerzugeben - unter Angabe der Quelle, um denjenigen zu respektieren, der die Information erlangte.
Eine weitere kapitalistische Offensive
Bis Mitte des Jahres 2000 erfreute sich die Welt des Internet einer kostenlosen Freiheit, und sie glich in vieler Hinsicht einer virtuellen "kommunistischen Gesellschaft". Trotz der unterschwelligen Bedrohungen, die es seit der allgemeinen Popularisierung des Internet - ungefähr sei 1996 - gab haben die Mächtigen die Nutzer des Internets nicht in jenen juristischen Spinnennetze verstrickt, die ansonsten die allgemeine Öffentlichkeit quälen.
Damit sind Gesetze gemeint, wie zum Beispiel Regelungen das Wasser betreffend, die es den Bürgern verbieten, ein Loch im Innenhof ihres Hauses zu bohren und sie stattdessen verpflichten, sich an die Versorger zu wenden, die solche Arbeiten in ihrer Region gegen Bezahlung anbieten.
Dies sind typische Gesetze für einen Raubkapitalismus, der die Welt als seinen Jagdgrund betrachtet, wo die Stärkeren das Recht haben, Eigentum an allen kommerziell nutzbaren Dingen einzufordern.
Aber dann tat sich eine Gruppe von Magnaten im Musikgeschäft zusammen und begann Rechtsstreitigkeiten gegen die Urheber von Napster wegen erlittener Schäden und um Grundsätze und Rechte festzulegen.
Napster war ein kleines Programm, das ein Universitätsstudent erfunden hatte, mit dem jeder mit einem Computer unkompliziert seine spezielle Sammlung von Musikstücken der Allgemeinheit zugänglich machen konnte. Es war, als wenn ich sagte: "Also, ich habe bei mir zuhause Hunderte von Platten, die ich großartig finde. Ich schließe meine Tür nicht ab, und wer will, kann kommen, um Musik zu hören. Ich werde das nicht verhindern." Kurz nach seinem Auftauchen im Internet wurde das Programm zur beliebtesten Software in den Vereinigten Staaten. Schon bald hatten Tausende Zugang zu einer ungewöhnlichen Erweiterung ihrer Plattensammlung und fanden obendrein Titel, nach denen sie bereits jahrelang erfolglos gesucht hatten.
Dies verursachte den ersten Skandal des Internet, angeschoben von den Feldherren des Privateigentums. Sie waren der Ansicht, daß Napster ihnen eine Unmenge von Kunden wegnahm. Immer mehr Menschen zogen es vor, im Internet statt in den Plattengeschäften nach ihrer Musik Ausschau zu halten.
Nach einigen Auseinandersetzungen und einer massiven Medienkampagne, gewannen die Musikunternehmen: Napster wurde verurteilt, eine Strafe in Millionenhöhe zu zahlen und gezwungen, seine Erfindung den Nutzern des Internet nicht mehr kostenlos zur Verfügung zu stellen.
In der Zwischenzeit waren Nachahmer von Napster aufgetaucht - das beste, ein deutsches Programm namens Audiogalaxy, das Millionen von Nutzern in aller Welt fand.
Audiogalaxy hielt sich bis ungefähr 2002. Obwohl es nicht aus Amerika stammte, wurde es von der Zerstörungsmachinerie des internationalen Kapitalismus ausgelöscht.
Die Herren der Wirklichkeit
Die Entwicklung der alternativen Informationsmedien - ein Prozess, der mit der Widergeburt der revolutionären Prozesse in direktem Zusammenhang steht - ist gegenwärtig der Hauptgrund für die Besorgnis der Kraken, die traditionellerweise Informationen verteilen. Nicht so sehr aus ideologischen Gründen - obwohl diese sicher eine unterschwellige Rolle spielen - sondern vor allem aus rein kommerziellen Gründen. Diese traditionellen "Eigentümer" der Information - die wiederum die öffentliche Meinung formt - begannen, sich aufgrund der Beliebtheit der neuen Medien ernsthaft bedroht zu fühlen. Der Hauptgrund für diesen radikalen Wandel wurzelt fast ausschließlich in der Qualität aufrichtiger und wahrhaftiger Information, die die neuen alternativen Medien an den Tag legen.
Anstelle der von den Giganten zur Schau gestellten Überlegenheit - Scharen von Kameraleuten am "Schauplatz des Geschehens", High-Tech und spektakuläre Aufmachung - präsentieren sich die alternativen Medien ohne nennenswerte Mittel, ohne großen Apparat und mit offenen Händen, in denen die Botschaft leuchtet: "Wir sagen Ihnen die Wahrheit."
Als die großen Medienkonzerne schrien: "Man muß den Irak invadieren, weil der Irak im Besitz von Waffen ist, die die internationale Gemeinschaft gefährden", versicherten die alternativen Medien: "Es gibt keine Massenvernichtungswaffen im Irak." Und dieses sagten sie nicht nur, weil sie gute Absichten hatten, sondern aufgrund solider Informationen. Woher hatten sie diese? Nun, aus dem Internet.
Als die führenden Zeitungen Spaniens erklärten, das schreckliche Attentat vom 11. März sei von ETA begangen worden - und damit einen verachtenswerten Schachzug Aznars unterstützten - meldeten die alternativen Medien praktisch im selben Moment, daß dies nicht der Wahrheit entspreche. Dies war das erste Mal, daß sich - fast beiläufig - die enorme Macht bestätigte, die das Internet erworben hatte: Fast ausschließlich aufgrund von Informationen, die über e-mails und die alternativen Medien verbreitet wurden, entstand eine Massenbewegung, die die von den Mächtigen lancierte Lüge demaskierte und die Entlarvten zu ungeordnetem Rückzug zwang.
Genau dies ist es, was man heute seitens der Zentren der Meinungsmacht zu verhindern sucht. Deren Absicht ist es, alles was sich heute in den vielfältigen Verzweigungen des Netzes bewegt und abspielt, zu kontrollieren.
Die Präsentation des erwähnten Protokolls wird am 6. Oktober auf der Frankfurter Buchmesse statfinden. Das Programm selbst wird offiziell gegen Ende des Jahres gestartet, mit einer Probephase von bis zu zwölf Monaten. Wie mein Freund Hector Schmucler beispielhaft sagte, wissen die Herren des Kapitals mit beeindruckender Präzision, was geschehen wird, nicht weil sie besonders hellsichtig wären, sondern "weil sie es programmiert haben."
Der Präsident der AMP, Gavin O'Reilly, prophezeite, daß "dieses System jeden Konflikt zwischen den Herausgebern und den Suchmaschinen vermeiden" würde, und versicherte, daß "sich die Beziehungen zwischen beiden mit dem ACAP in ausgewogener Weise verbessern würden."
Er zeigte sich davon überzeugt, daß diese Maßnahme der "wachsenden Frustration der Herausgeber begegnete, die viel investieren, um Inhalte zu erzeugen, die verbreitet und genutzt werden."
Der Präsident der EPC, Francisco Pinto Balsemao, zeigte sich überzeugt, daß ACAP für "einen umfassenderen Zugang zu unseren veröffentlichten Inhalten gewährleisten und sie jenen besser zugänglich machen wird, die sie nutzen wollen, die Verletzung der Urheberrechte verhindern und die Betreiber der Suchmaschinen vor künftigen Rechtsstreitigkeiten schützen wird."
In gewöhnlicher Umgangssprache heißt dies, daß in Zukunft möglicherweise die einzigen, die "berechtigt" sind, Informationen zu verbreiten, jene Unternehmen sein werden, die die entsprechenden technischen Möglichkeiten und den institutionellen Rückhalt haben, um sich unverzüglich auf Ereignisse zu stürzen, mit der Absicht, sie sich anzueignen und weiterzuverbreiten - oder auch nicht, ganz nach Lust und Laune, wie und wann es ihnen paßt.
Wir aber sagen ganz wie Diogenes auf die Frage Alexanders des Großen ("Was wünscht Du von mir?") einmal mehr: "Geh mir aus der Sonne!"* Als alternative Medien brauchen wir nicht großartige technischen Strukturen, um zu informieren, und auch nicht beeindruckende Geldvermögen. Diejenigen, die in den neuen Medien arbeiten, tun dies vor allem aus der Überzeugung, daß die Wahrheit zu sagen einen wesentlichen Beitrag dazu leistet, daß wir Menschen einmal in einer besseren Welt leben werden.
Wir begehren nur, daß sie uns weiterhin ohne Druck in dem baden lassen, was für Internet-Journalisten "die Sonne" ist: In den weltweiten Quellen freier Information.
* Diogenes saß an einem schönen Wintermorgen im Eingang seiner bescheidenen Höhle. Alexander der Große zog mit seinem Gefolge vorbei, und machte eigens einen Umweg, weil er den berühmten Philosophen kennenlernen wollte. Er baute sich vor ihm auf und rief ihm vom Pferd aus zu:
"Ich bin Alexander, der König. Bitte mich, um was Du willst und ich werde es Dir erfüllen."
"Dann geh mir aus der Sonne," sprach Diogenes.
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Übersetzt vom Spanischen ins Deutsche von Hergen Matussik und überprüft von Fausto Giudice, Mitgliedern von Tlaxcala, dem Übersetzernetzwerk für sprachliche Vielfalt (www.tlaxcala.es). Diese Übersetzung unterliegt dem Copyleft: sie kann frei verwendet werden unter der Bedingung, daß der Text nicht verändert wird und daß sowohl der Autor als auch die Quelle genannt werden.URL dieses Artikels : http://www.tlaxcala.es/pp.asp?reference=1339&lg=de
Julio Carreras (h)
Am 19. August 1949 in Santiago de Estero (Argentinien) geboren.
Seit seiner Kindheit nahm er Mal- und Musikunterricht.
Im Alter von 14 bis 20 Jahren spielt er Gitarre in Rockbands.
Mit zwanzig Jahren begann er, Artikel über Musik für die Tageszeitung El Liberal zu schreiben.
Später arbeitete er als Journalist für die Zeitschriften Posición (Córdoba) und Nuevo Hombre (Buenos Aires). 1973 wurde er Korrespondent in Córdoba für die Tageszeitung El Mundo aus Buenos Aires.
Mit 23 Jahren entschied er, Schriftsteller zu werden, weil seine Braut Clara Beatriz Ledesma Medina (19), die er liebte, gestorben war und er das Gefühl hatte, seinen unklaren Lebensumständen in irgendeiner Form Ausdruck verleihen zu müssen. Gleichzeitig arbeitete er weíter als Journalist in Córdoba, vor allem weil er sich seit 1972 als Marxits-Leninist und als solcher als Trotkist begriff (ohne sich jedoch vom Christentum abzuwenden). Er begann, in der Revolutionären Partei der Arbeiter (Partido Revolucionario de los Trabajadores - die politische Leitung der revolutionären Volksarmee) mitzuarbeiten.
Im Januar 1973 wurde er von den repressiven Kräften in San Francisco de Cordoba zusammen mit Frau verhaftet. Sieben Jahre lang saß er in verschiedenen Gefängnissen und Konzentrationslagern. Seine Frau blieb sechs Jahre lang in Haft.
Im Alter von 33 Jahren wurde er während der letzten Monate seines Prozesses entlassen, nur mit dem, was er auf dem Leib hatte und mit dem Kainszeichen zwischen den Augen.
Fünfzehn Tage nachdem er seine Freiheit wiedererlangt hatte, bekam er nach einem Wettbewerb den Auftrag, 31 Mauern in einer riesigen Gedenkstätte zu gestalten. Das Sanktuarium unter freiem Himmel, wurde in Maílin errichtet, einem Wallfahrtsort des Heiligen Santiago, wohin jedes Jahr um die 200.000 Pilger zu jeder der großen Festlichkeiten in Mai und Dezember Reisen reisen.
Mit dem, was er durch diese Arbeit verdiente, die er in drei Monaten unter Mithilfe von zwei Helfern beendete, konnte er sich ein kleines Haus für sich, seine Frau und ihr bis dahin einziges, acht Jahre altes Töchterchen kaufen.
Nach diesem Wiederbeginn arbeitete er auf verschiedenen Posten:
als Direktor eines Museums der Schönen Künste,
als Direktor eines landwirtschaftlichen Ausbildungszentrums, wo er sich auch als Imker betätigte, nachdem sie ihr Haus in der Stadt verkauft, fünf Hektar Land gekauft, ein geräumiges Haus auf ihrem Land gebaut, und begonnen hatten, mit einer sehr interessanten Gruppe von Argentiniern und Deutschen, eine christliche Lebensgemeinschaft aufzubauen.
Noch später gab er acht Ausgaben der Kulturzeitschrift Quipu heraus.
Außerdem war er Direktor der Kultur- und Erziehungsbeilage von El Liberal (eine Tageszeitung, die sich bemühte der Zeitung La Nación zu gleichen) bei der er spater den Posten des Chefherausgebers übernahm.
Zwei Jahre lang zog er sich zurück, um seine eigene Druckerei aufzubauen, die aber kein Erfgolg wurde, so daß er sie den Arbeitern und Angestellten übergab, die sie weiterhin am Leben halten.
Er war Direktor einer Internet-Tageszeitung (Pantalla de Noticias), Generalkoordinator der Assoziation von Internet-Journalisten.
Er schreibt für verschiedene Zeitschriften und Medien, sowohl im Druck als auch im Internet.
Gegenwärtig ist er Herausgeber von der Internet-Nachrichtenagentur @DIN (Agencia Digital de Noticias).
Er hat acht Bücher geschrieben, darunter fünf Romane (zwei kurze und drei lange) zwei Bände mit Erzählungen, ein Band Gedichte, außerdem eine Vielzahl von Artikeln - und ein paar Bücher, die er als jugendliche Versuche betrachtet und lieber vergessen möchte. Einer der kurzen Romane wurde ins italienische übersetzt.
Im Moment arbeitet er (wenn er Gelegenheit hat) an drei Romanen.